La maceta de geranios

Me habían pedido permiso, sí, debo reconocerlo. Lo que no me habían dicho era que el aquelarre duraría hasta bien entrada la madrugada. Y ahí estaba yo, intentando dormir a la luz de las hogueras y al son de los conjuros de las tres brujas instaladas en mi maceta de geranios. Al final les he tenido que decir que abreviaran y se fueran de una vez. Por suerte, no se han enfadado y, al poco rato, han recogido sus escobas y han salido volando. Relato seleccionado en el " V Concurso de microrrelatos "MICROFANTASÍAS" de Diversidad Literaria para su publicación en la antología "Microfantasías" Encuentra más microrrelatos aquí Imágenes de Pixabay