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Mostrando las entradas etiquetadas como Sueños

Los deseos de un niño

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  En apenas quince días será Navidad. Según la tradición, es la fecha en la que el Niño Dios viene cargado de regalos. Nelson sabe que llegar hasta su casa es complicado porque viven allí donde el fango lo invade todo y la subida es tan pendiente que deja exhausto a cualquiera. Sin embargo, él mantiene la esperanza de que un ser tan poderoso sabrá cómo lograrlo. Acaba de llegar de la escuela, y después de arrojar la mochila al suelo, corre a la cocina en busca de algo de merienda. Lo recibe una nevera desvencijada y medio vacía, pero encuentra una manzana que acallará su estómago hasta que llegue su madre. Se sienta en un banco de madera que hay en la entrada de la vivienda y, mientras devora la manzana, sueña con el regalo que desea recibir: una bicicleta. Ya se imagina montado en ella tratando de seguir los pasos de Nairo Quintana. Por un momento, cree verse rodando en el mismo pelotón que su ídolo y la cara se le llena de una sonrisa enorme. Empieza a anochecer y esperar a s...

Sueños

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    No tenía más de cinco años cuando comencé a soñar en ser bailarina. Me imaginaba convertida en Odett e haciendo fluir su energía electrizante. Llenaría el escenario de pirouettes y pas de bourré que dejarían sin aliento a los espectadores. Las notas de Chaikovski acompañarían cada uno de mis pasos. ¡Pobre de mí! ¡Qué inocente! La realidad no se acercaría ni de lejos a mis ensoñaciones. Recorrí todas las escuelas de danza clásica con la esperanza de encontrar una que me pudiera permitir, pero el salario de mi padre, que era pescador, y el de mi madre, que planchaba la ropa de familias pudientes, llegaban a duras penas para sobrevivir. Hasta que un día conocí a alguien que me prometió que mis sueños se harían realidad. Me recomendó una academia que financiaría la formación y, a cambio, solo tendría que hacer pequeñas "concesiones" que no concretó. Mis deseos de bailar eran tan grandes que no lo dudé ni un instante. Y, sin darme cuenta, me encontré interpretando algo m...

Sueños

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  Julia contempla su imagen en el espejo y sonríe con gesto de aprobación. Ya está lista para el casting que cambiará su vida. Su mánager, ese que hace promesas a cambio de favores, se lo ha asegurado: —Tú das el perfil exacto de lo que están buscando. Te he conseguido cita para las diez y media. Este va a ser tu día, querida. Por eso, hay decisión en su forma de caminar. Con minifalda, botas de mosquetero negras y su melena pelirroja ondeando al viento cual bandera, se siente como esa otra Julia caminando por el Paseo de la Fama. Sí, se va a comer el mundo. Se cree observada aunque, en realidad nadie la mira. Conseguirá el papel que la llevará a la fama. Ya ve el letrero de " entradas agotadas" en las taquillas. Luego llegará el Goya y, después, quién sabe, Hollywood podría ser su siguiente destino. Ya n o importa que la llamen f laca porque podrá demostrar a todos lo que vale . Cuando llega, abre la puerta y..., una infinita cola de chicas a cuál más bonita inu...

Sueños rotos

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     Sara vive en un mundo de fantasía. Sumergida en sus ensoñaciones, recrea las experiencias que desearía ver traspasadas al mundo real; son muchas y muy variadas, pero una de ellas se ha convertido en algo recurrente.      La calidez de la mañana es una excusa perfecta para asomarse al exterior y ella, apoyada en el alféizar de su ventana, contempla la otra, la que está justo frente a la suya, al otro lado de la calle. Pero hoy no lo ve. Cierra los ojos y recrea su imagen: su pelo liso y rubio, la mirada profunda de sus ojos grises, en la que quisiera perderse. Y lo que más le fascina: sus manos de pianista con dedos largos y ágiles. Lo imagina deslizando sus dedos por las teclas blancas y negras y dedicándole a ella, solo a ella, la más dulce de las melodías.      La voz de su madre, rompe el hechizo del momento. La esperan con el desayuno en la mesa. Se sienta y, sin más preámbulo, les dice a sus padres:      —Ya s...