Entradas

Revancha

Imagen
  —¡Pero qué cretina, por Dios! Si no nos hubiéramos ido de esa maldita fiesta, creo que habría acabado estirando de los pelos a esa hija de... —escupe con rabia Martina. —¿De quién me estás hablando? —No te hagas el tonto, que lo sabes perfectamente, Nil. Martina lanza una mirada asesina a su pareja que pone cara de no haber visto, oído, ni notado nada de nada. Vamos, como si fuera un iceberg en medio del océano. Y es que, Lidia, siempre Lidia, se ha pasado la noche echándole los trastos a Nil. Con sus aires de mojigata vestida de vampiresa, se cree que puede comerse a cuantos se cruzan en su camino. Faltaría más; para eso se ha gastado todos sus ahorros en subirse las tetas y redondear su planísimo culo. Y ella, no es que no confíe en su novio, que tampoco, en quién no confía es en su mal llamada amiga. Siempre le ha parecido un poco zorrona, pero, desde que se ha hecho su reforma integral, se ha superado a sí misma. Nil insiste en decirle que está exagerando. Que no es pa...

El regalo

Imagen
  Hoy has tenido un buen comienzo. Nada más levantarte suena el timbre y una joven mensajera te entrega un paquete que no esperabas. Enseguida piensas que tiene que ser un regalo porque no es la típica caja de cartón barato. Es algo bien distinto, un estuche gris plateado con un lazo rojo y el logotipo de una marca muy conocida: Burberry . Tus manos han comenzado a temblar y l o primero que has pensado es que el mensajero se ha equivocado de destinatario. Pero no. Los datos están claros, con tu nombre bien escrito. Por una vez no se han olvidado de poner esa "h" tan incómoda que nadie recuerda. Y , cuando por fin alguien lo escribe bien, te alegras tanto como si te hubiera tocado la lotería. La curiosidad recorre tu cuerpo en forma de cosquilleo y, aunque temes que se te haga tarde, abres el paquete con cuidado. Todavía crees que puede tratarse de un error. Por eso quitas la cinta sin deshacer el lazo y levantas la tapa. Dentro hay algo envuelto en papel de seda, tambié...

Influjo de plenilunio

Imagen
  Con las manos enlazadas, caminábamos por la orilla de la bahía. A lo lejos, un resplandor rojizo anunciaba la llegada de mi astro favorito, la Luna. Él hincó su rodilla en la arena y dijo: "¿quieres compartir tu vida conmigo?". Pero yo solo tenía ojos para el disco dorado que ascendía con lentitud. Él insistió, rompiendo el hechizo de la noche, y mi duende maligno respondió: "¿Otra vez? No me tientes que soy capaz de decirte que no y pedirte el divorcio". Imagen de chiplanay en Pixabay   Relato elegido por Diversidad Literaria en el  III Concurso de Microrrelatos  “Luz de luna"  para formar parte de la antología que lleva el mismo nombre.  Noviembre 2022 **************** Si te ha gustado, podrás encontrar más microrrelatos: Aquí

Los deseos de un niño

Imagen
  En apenas quince días será Navidad. Según la tradición, es la fecha en la que el Niño Dios viene cargado de regalos. Nelson sabe que llegar hasta su casa es complicado porque viven allí donde el fango lo invade todo y la subida es tan pendiente que deja exhausto a cualquiera. Sin embargo, él mantiene la esperanza de que un ser tan poderoso sabrá cómo lograrlo. Acaba de llegar de la escuela, y después de arrojar la mochila al suelo, corre a la cocina en busca de algo de merienda. Lo recibe una nevera desvencijada y medio vacía, pero encuentra una manzana que acallará su estómago hasta que llegue su madre. Se sienta en un banco de madera que hay en la entrada de la vivienda y, mientras devora la manzana, sueña con el regalo que desea recibir: una bicicleta. Ya se imagina montado en ella tratando de seguir los pasos de Nairo Quintana. Por un momento, cree verse rodando en el mismo pelotón que su ídolo y la cara se le llena de una sonrisa enorme. Empieza a anochecer y esperar a s...

Amor (im)posible

Imagen
  Y allí estaba yo convertida en la otra. Haciendo lo que siempre había jurado que no haría. Sabía que todos se justificaban con la misma excusa. ¿Por qué era tan crédula? Pensé en abandonarlo, en no acudir a la cita, pero fui débil. Ese día, su rostro irradiaba felicidad. Me tomó de las manos y mirándome a los ojos, me mostró un pliego y me dijo quedo al oído: "Amor, por fin podremos casarnos". Imagen de Sasin Tipchai en Pixabay   Relato elegido por Diversidad Literaria en el  VIII Concurso de Microrrelatos  “Porciones del alma" para formar parte de la antología que lleva el mismo nombre.  Noviembre 2022 **************** Si te ha gustado, podrás encontrar más microrrelatos: Aquí

Jugando con fuego

Imagen
  Aitana era consciente de que no debería ir, pero Sandra, que desconocía su pasado oscuro, había insistido tanto que había acabado por aceptar. Y allí estaba ella con sus mejores galas. Le pareció una ocasión idónea para lucir el vestido de raso rojo que tenía abandonado en el armario y unos stilettos negros que no recordaba que fueran tan incómodos para caminar. Había peinado su melena castaña en un semirrecogido informal que dejaba al aire varios mechones. Cogió el bolso y se aseguró de que llevaba el DNI de su hermana. Cruzó los dedos, deseando que todo saliera bien. Cuando llegó Sandra, no pudo menos que lanzarle un silbido de admiración. No se había quedado atrás, el palabra de honor negro que lucía dejaba poco a la imaginación y su melena rubia seguía el ritmo de sus pasos. Se miraron y, casi al unísono, exclamaron: —¡Esta noche arrasamos! —y rompieron a reír a carcajadas. Entraron en el casino pisando fuerte y Aitana, sin verbalizarlo, pensó que hacía demasiado tiempo...

Muerte de un Presidente

Imagen
Lo recuerdo con bastante claridad a pesar de la lejanía en el tiempo. Fue el 22 de noviembre de 1963. La t elevisión detuvo la emisión en mitad del noticiero para lanzar un comunicado que sacudi ría al mundo : el Presidente de los Estados Unidos, John F itzgerald Kennedy, acababa de ser asesinado en Dallas. En ese momento yo era incapaz de comprender el alcance de la noticia. No fue hasta mucho más tarde que supe que se había tratado de u n magnicidio lleno de sombras y sospechas que nunca se acabarían de esclarecer. Lo cierto es que, casi de inmediato, fue motivo de elucubraciones y especulaciones infinitas. Al día siguiente, en el colegio, este hecho se convirtió en el tema de conversación favorito entre mis compañeras. No voy a decir que nos interesara la política, no. Era, más bien, el morbo que entrañaba la muerte de un símbolo: por ser el Presidente más joven que había tenido el estado americano, pero, sobre todo, porque nos parecía guapísimo. Estábamos en esa e...