Selección de personal
—A ver, sí. Si no está mal del todo. Habla muy bien inglés y su francés es aceptable, pero su aspecto… Qué quieres que te diga, Carlos. No me parece la más adecuada para alguien que tiene que trabajar frente al público. —¿De qué me estás hablando, Martina? —Bueno, cómo te lo digo. Ya sabes que yo no tengo problema con la gente gordita, pero ¿has visto a esa chica? ¡Madre mía! ¡Vaya imagen íbamos a dar! —Claro que la he visto. Yo la entrevisté antes que tú, ¿recuerdas? Daríamos la mejor imagen del mundo. Una chica con criterio y una habilidad para tratar con la gente que no es fácil de encontrar. Y no solo ha de lidiar con los visitantes, sino con todo el personal interno, que es complicado, y ya sabes la de problemas que hemos tenido siempre con este puesto. Y ahora, ¿tú quieres que la eliminemos de la selección porque le tienes manía a los gordos? —Oye, que yo no he dicho eso. Si hasta mi madre está muy rellenita y yo no reniego de ella. Pero esta chica, no sé ¿eh?...